Viajando por Europa: Madrid, día 2

Fui primero a los jardines del palacio real y después entré palacio.

Por dentro es impresionante, tiene una arquitectura espectacular y los adornos son todos lujosos. Tiene un montón de arañas, todas de Francia e Italia. Lo que más me gustó a mi fueron las estatuas de mármol. Tenían algunas con hasta 4 tipos de mármoles y algunos adornos de mesa, hechos de mármol que medían varios metros.

Lo que más disfrute de esa visita fue que me colé atrás de un contingente que iba con una guía y escuché todo. Hasta le pregunté qué hacían los reyes, se ve que allá los querían, por lo menos hasta ese momento, porque dijo que los reyes trabajan mucho. Que le deben la vuelta a la democracia al padre del rey. La guía obviamente se había dado cuenta que yo no estaba con el grupo de sudamericanos que sí le había pagado.

Después fuimos a la sala del trono. Me hizo doler la panza de bronca. Tienen cuatro leones pisando unos globos que custodian los 2 tronos y unos dibujos de las Américas y de África y de todas las provincias españolas. Dicen que cuando los reyes salieron de España por la guerra contra Francia, se llevaron las joyas pero dejaron lo de plata porque no tenia mucho valor por la cantidad de plata que mandaban desde América.

Después se metieron en una sala que está cerrada al público y que dejan entrar solo a algunos invitados, ¿y quien entró? Papá. Cuando la guía se dio cuenta no me hizo echar porque la puerta ya estaba cerrada con llave. Yo me había quedado merodeando la puerta de entrada y un guardia me vio, junto con una colgada que se había quedado afuera, y nos hizo pasar a los dos. Casi se le revienta una vena a la guía.

Cuando salí de ahí, caminé hasta la catedral. Muy linda, no tengo fotos porque no hay nada de luz. Si antes de la crisis te cobraban por todo, me imagino ahora. Por ejemplo, para iluminar un cuadro tenía  que pagar 1 euro. Tan locos.

Después fui al Museo del Prado. Como soy muy poco entrenado en las artes los adjetivos que puedo usar para describir lo que hay, dan pena. Pero puedo decir que se ven cosas preciosas. A mi me gustó mucho Ruben, que con otro más que no sé como se llamaba pintaron un cuadro para cada sentido y esos me gustaron mucho. Acá les dejo uno: El oído. Después otro que me gustó fue un tal Claudio de Lorena y otro es Tintoretto. Y por supuesto las meninas de Velazquez, que debe ser de lo mejor del museo.

Lo malo del lugar es que me perdí quichicientas veces, además de que me robaron el sentido de la orientación y que soy distraído, el lugar tiene un montón de escaleras y el plano que te dan no sirve para nada.

Después cené un plato de jamón, obviamente en el museo del idem. Pedí una picada con cerveza, y me dieron la pinta con un platito con 2 pedacitos de salame. Me quedé mirando el plato y calculando cuantos euros me había salido cada trozo de fiambre, casi me largo a llorar hasta que entendí que esa no era la picada. Por supuesto que todo estaba excelente, dentro del presupuesto económico que trataba de llevar, tuve algunos permitidos, y ese fue uno.

 

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