Lima: Justo para Mistura

En el viaje desde Pisco a Lima parecía que íbamos a tener suerte, el primer camión que frenó iba hasta la capital peruana, iba a ser la primera vez que lograríamos llegar de un punto a otro en una sola posta. Pero, el camionero era una de esas personas a las que las cosas no le salen bien. Y nosotros fuimos testigo de su mala suerte, el camión se quedó sin combustible a 80 kilómetros de Lima. Fuimos solidarios y nos quedamos con él esperando que el jefe fuera a auxiliarlo, pero dos horas después el patrón no había dado señales de vida, así que salimos del camión para intentar hacer dedo hasta nuestro objetivo, algo que no parecía fácil en el medio de la autopista Panamericana. Sin embargo, media hora después una camioneta con 3 trabajadores nos ayudó a completar nuestra travesía.
Nos alojamos en casa de la familia de Mayra, fue nuestro primer intercambio de favores, ya que ella se había alojado en nuestro departamento en Córdoba. Fue muy bueno comer comida casera típica por varios días. Y podemos decir que en Lima no hicimos mucho más que comer.

La diferencia más notable que encontramos con nuestra primera visita a la ciudad 3 años atrás, fue su enorme crecimiento, sobre todo de su parque automotor. La vez anterior nos causaba gracia como los cobradores de los buses iban colgados gritando el nombre de sus paradas y la cantidad de bocinas que se escuchaban. Hoy eso pasa pero no tanto, pero la ciudad está prácticamente saturada de autos y colectivos. Cuando nos bajamos de la camioneta que nos llevó, tomamos un bus y tardó más de una hora en hacer unos pocos kilómetros. Pensar que hay gente que hace ese camino todos los días, me hizo acordar a la rutina de Córdoba y pensar si podremos volver a acostumbrarnos a algo así. Y esas son las cosas que nos hacen querer vivir fuera de las ciudades grandes.

Tuvimos la fortuna de haber llegado a la ciudad justo que estaba la feria de Mistura, la feria gastronómica más grande de Perú.

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Vista del predio de Mistura desde arriba

Así que al día siguiente a nuestra llegada fuimos después del mediodía. Hay toda clase de comida típica peruana, pero también se pueden comprar frutas regionales, dulces, cafés, etc. Nosotros probamos 4 platos: empanada de lomo saltado, anticucho (brochete de corazón de res), cebiche (de la campeona del 2011) y chancho al palo (forma de cocción a las brasas que hace que salga bien crocante y muy bien adobado).

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Morfando anticuchos

Todo eso lo bajamos con una cerveza artesanal de maíz morado y otra cerveza negra y de postre probamos helado de pisco.

No paseamos mucho porque ya habíamos estado en lima hacía 3 años y usamos nuestra estadía para descansar un poco. De todas formas, fuimos a pasear un poco al centro histórico. La vez anterior habíamos visto el cambio de guardia que hacen en el palacio de gobierno al mediodía, esta vez llegamos justo para ver la bajada de bandera. Una ceremonia que se hace todo los días, creo que con el objetivo de mostrar lo extraño que puede caminar un militar. En la plaza encontramos un policía del serenazgo, que sería de la ciudad, muy amable que, además de decirnos.que tuvieramos.cuidado con nuestra mochila y preguntarnos de dónde éramos, nos dino que fuéramos a ver el monumento a San Martín.

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Lo interesante para ver, nos  dijo el policía, era el detalle sobre la cabeza de la estatua de la libertad. Al artista que se la encargaron le dijeron que arriba de la cabeza debía llevar una llama, el artista peruana supuso que era un animal, no fuego. Cuando se dieron cuenta del error ya era tarde y se venía el centenario, le dijeron que la inauguraban así pero que después la arreglara…ya falta poco para el bicentenario y todavía el camélido sigue parado arriba de la libertad.

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Detalle con la llama

Aparte de eso, caminamos bastante por el distrito de Jesús María. Una zona linda de Lima, con una iglesia gótica y un mercado de frutas bastante bien abastecido.
Para salir de la ciudad nos tomamos un bus que nos llevó hasta a Ancón, a más de una hora de viaje, ahí comenzamos a hacer dedo intentando llegar a Huaraz, uno de los destinos que más expectativas nos había generado a la hora de planificar el viaje.

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