Surinam: casi una utopía

Si en Guyana nos habíamos asombrado por la mezcla de culturas y la diversidad de religiones, en Surinam eso se potenció. Vimos una mezquita y una sinagoga unidas por una medianera, vimos gente bailando en un velorio y descubrimos una iglesia que cree en la unión de todas las religiones. Además alquilamos bicicletas y nos metimos en la naturaleza para sacar algunas fotos y disfrutar de ver animales en su hábitat, rascándose como hacemos todos cuando creemos que nadie nos ve.

Costó y mucho llegar a Paramaribo. Salimos de Georgetown sin saber que hay un solo ferry por día, y ese ferry es la única forma legal de cruzar de un país al otro. El barco partió a las 10am y nosotros llegamos a la frontera a las 13. Y como no queríamos gastar dinero, decidimos quedarnos en la frontera. Por suerte tiene una especie de sala de espera, nos abrieron el baño, había wifi y nosotros teníamos un par de películas en la tablet.

img_20161222_195608Por supuesto que éramos los únicos locos ahí. A la noche un policía se acercó con un espiral para los mosquitos, único peligro real que enfrentamos. Pudimos colgar las hamacas entre un caño y los sillones de la sala. Y cuando estábamos por dormir se largó la lluvia justo del lado donde habíamos instalado todo, así que tuvimos que mudarnos hacia el otro costado.
Al día siguiente a las 6 de la mañana abrió la oficina de inmigraciones, hicimos el trámite, compramos los pasajes y nos pusimos a esperar al barco que tenía que salir a las 10 y salió a las 11. Cuando estábamos a 500 metros de la costa de Surinam, se rompió el motor del ferry y nos llenamos de humo. El viaje que podía tardar dos horas, demoró 5.
Nos bajamos del ferry y la gente salió corriendo a hacer la cola para hacer el trámite de inmigraciones. Todo muy desorganizado, pero con un detalle positivo, como estábamos cerca de navidad nos regalaron una especie de pan dulce y gaseosa. Como estábamos cagados de hambre, repetimos la porción. En la oficina hay gente que además de inglés también habla un poco de español. De ahí tomamos un minibus que, para no cortar la racha, pinchó la cubierta. Terminamos llegando a la casa de nuestra anfitriona a las 21 horas del día siguiente al día en que salimos de Georgetown. O sea que demoramos como 36 horas en llegar.

La primera salida en Paramaribo fue para conocer el terreno, pero no pudimos hacer mucho porque estaba todo cerrado. Si bien la arquitectura no tiene un estilo homogéneo como en Georgetown, tiene un estilo diferente al común de las casas en el resto del continente, y por lo que entiendo es de un estilo victoriano.

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Claro que hay excepciones estilísticas, como los edificios de la comunidad china.

img_5989Lo mejor que vimos fue un funeral. Sí, un funeral de la iglesia Murivia (el nombre en holandés es Centrumkerk) una rama de la protestante, en la que el funeral es algo alegre y se festeja con música y baile. Los 6 hombres que llevaban el cajón iban vestidos de negro pero bailaban con el cajón apoyado sobre sus hombros y tenían el semblante de la felicidad y los parientes del muerto no lloraban, si no que sonreían.

Ese día sacamos algunas fotos, caminamos bastante y después volvimos a casa.
Por lo que habíamos averiguado, el domingo podíamos ver alguna iglesia con servicios Gospel, en la iglesia luterana se suponía que era a las 11, pero era a las 9, así que llegamos para la última media hora, quiero creer que vimos lo mejor.

De ahí fuimos hasta la mezquita y estaba una familia que cuida el lugar y nos dejó pasar por 5 dólares surinameses.

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Ni las canchas de Racing e Independiente están tan cerca

Si bien la mezquita es hermosa e interesante, lo más asombroso es que está pegada a la sinagoga, algo que creo que no se repite en ninguna otra parte del mundo.

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A mi espalda la sinagoga

Habíamos leído que había una oficina de información al turismo y buscándola nos perdimos. Por suerte nos perdimos, porque descubrimos algo muy loco. O mejor dicho nos descubrieron. Estábamos parados frente a una casa mirando el mapa y una señora desde la puerta nos preguntó si necesitábamos ayuda. Cuando le explicamos lo que buscábamos, nos dijo que estaba cerrado y nos invitó a pasar a lo que era un templo de la religión Bahai, como no teníamos idea de qué se trataba y estamos repletos de curiosidad viajera, pasamos. Estuvimos como una hora charlando con la mujer sobre nuestro viaje y sobre la religión Bahai. Es algo relativamente nuevo, su creencia se basa en que cada mil años viene un nuevo profeta a recordarnos las palabras de Dios. Para ellos todos los grandes profetas existieron (Abraham, Moises, Buda, Jesús, y alguno más que no recuerdo) y según sus creencias todo lo que decían esos profetas es aceptable. La misión principal de los Bahai es la unidad. Su “slogan”, por llamarlo de alguna forma, es: Unidad de Dios, unidad de religión  y unidad de la humanidad. Entonces ellos creen que tienen que aceptar y unir a todas las religiones en una sola. Se supone que el último gran profeta murió en 1892 y fue el fundador del movimiento. Su cede central está en Haifa en Israel, al ver las fotos no pude evitar preguntarle quien financia todo, y me dijo que cada participante Bahai dona la que puede pero no se le pide plata a nadie. Seguramente que alguien puso una jugosa donación para hacer ese templo.
Lo que más me gustó es que las autoridades son electas, las locales duran un año en el cargo y la máxima figura mundial dura 5. Y no tienen curas ni sacerdotes. Lo que menos nos gustó es que no se puede tomar alcohol y solo se puede estar tres meses de novio y hay que casarse. Para poder casarse los padres de ambos tienen que estar de acuerdo, porque eso facilita la duración de la pareja, siendo coherentes con la prioridad de la unión que buscan en todos los sentidos.
Después de toda esa charla apareció un grupo de gente que estaba reunida en el segundo piso y como habían faltado algunos a comer, nos invitaron a almorzar con ellos. El mundo es tan chico, sobre todo en Paramaribo, que una de las chicas que estaba ahí conocía a Freek y Lisa, una pareja Alemana-Holandesa que alojamos en casa antes de viajar y que vivieron durante 3 años en Surinam. Todo eso fue suficiente por un día, así que nos volvimos a la casa.
Para cambiar la onda religiosa que venía teniendo la estadía en Paramaribo, fuimos a alquilar unas bicis y pedaleando pegamos Alto Viaje hasta Neau Amsterdam. Tuvo su cuota de adrenalina, porque tuvimos que atravesar un puente bastante alto y cuando estábamos agarrando la bajada final empezó a llover muy fuerte, y como íbamos en bajada teníamos que ir frenando todo el tiempo y si frenábamos de golpe las super bikes con freno de piñón fijo, empezaban a coletear y la cosa es que casi me pego un palo contra la baranda del puente.

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¿Subimos? Y vamos!!

Paramos a comer unos sandwiches buenísimos y después de la lluvia seguimos viaje hasta Peperpot Park. Un parque natural donde lloramos para que nos dejaran la entrada más barata y donde disfrutamos de un hermoso paseo entre una arboleda bien tupida y varios monos que paseaban y saltaban bastante cerca nuestro y un oso perezoso que se pasó todo el tiempo rascándose el culo como si no estuviera en un parque público.

img_6040Por supuesto que también había aves e iguanas, que no faltan en ninguna parte del Amazonas.
De ahí pegamos la vuelta y sin querer antes de llegar a la casa encontramos un hermoso templo budista que estaban refaccionando unos obreros chinos.

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Al otro día volvimos al centro para devolver las bicicletas y de ahí nos fuimos a comer unas sopas que nos habían recomendado. Cuando terminamos fuimos a ver la iglesia de San Pedro y San Pablo. No nos dejaron entrar porque estábamos de pantalón corto, pero desde la puerta se la podía ver y nos pareció hermosa. Es toda de madera, y con una calidad impresionante, lamentamos no haber podido entrar.

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Después paseamos un poco más y volvimos a descansar y armar los bolsos, al día siguiente partíamos a nuestro último nuevo país por descubrir en este viaje, nos tocaba la Guyana Francesa.

Conocimos un Surinam que nos hacía trasladar a Asia y Medio Oriente, y nos quedamos con las ganas de conocer el Surinam que recuerda a África. En el interior están las comunidades Cimarrones, las aldeas que están dentro de la selva y que fueron creadas por los esclavos negros que lograban escapar. Para eso necesitábamos más tiempo y dinero, ya que en la oficina de turismo no nos quisieron o no supieron ayudarnos para que pudiéramos ir por nuestra cuenta y hay muy poca información dando vuelta y lo poco que se encuentra son tours de 2 o 3 días cotizados directamente en euros. Sin embargo, nos fuimos con la sensación de que Surinam es un país en el que se puede disfrutar mucho de la riqueza cultural que el país ganó gracias a la pluralidad de etnias que lo fueron construyendo, y también de la preciosa naturaleza que tienen.

Para despedirme les dejo algunos datos de Surinam:

  • Es el país independiente más joven de Sudamérica (desde 1975).
  • Es el país menos poblado de todos los países independientes.
  • Era una colonia inglesa hasta que se la cambiaron en 1667 a Holanda por Nueva York.
  • Surinam es el único Estado soberano de América cuyo idioma oficial es el neerlandés.
  • Aunque no teníamos idea, tuvieron una dictadura militar entre el 80 y el 87. Y de nuevo en el 90. En Holanda juzgaron al dictador en el 97, pero en el 2010 lo eligieron en elecciones democráticas y safó de la condena.

Ahora los invito a conocer Europa, pero acá nomás en Sudamérica. Pasen a conocer la Guyana Francesa.

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